Saúl Villa presenta una obra mural en el Museo de la Ciudad de México hasta al 10 de febrero de 2008. La pieza, de carácter efímero, fue realizada en los muros del espacio denominado El Clauselito, que se encuentra en el estudio de Joaquín Clausell (1866-1935).
Saúl Villa utiliza como eje temático un paisaje de la zona de Campeche, región donde creció el pintor impresionista mexicano Clausell, un impresionista tropical cuya naturaleza se inclinó por el uso de colores vivos y luminosos que lo identificaban con su tierra natal. En este proyecto Villa ha trabajado durante cinco meses, siendo el tiempo y las características del espacio su principal reto. Mauricio Marcin, comisario del Clauselito, invitó a Saúl Villa a realizar esta obra después de haber conocido sus proyectos anteriores realizados en el espacio El Eco y en el Museo Carrillo Gil (Siqueiros por número) en 2006.
Villa se ha distinguido por su interés en la pintura mural como expresión actual, “revisitando” a su manera un tipo de producción emblemática de la pintura mexicana. Sin embargo, al darle un sentido efímero y desprovisto de anécdotas históricas, plantea una lectura crítica de la tradición muralista y la desvía de su carácter monumental y motivo de los íconos de la historia. Muchos palacios municipales y oficinas públicas a través del país desearían aún encargar obras murales, pero no aceptarían propuestas que no fuesen celebraciones de la historia oficial, local o nacional.
En la obra realizada aparecen las impresiones y movimientos de agua y de luz captadas en la Ría de Celestún, estableciendo así un diálogo con el impresionismo y con Clausell. La propuesta de Villa para el Clauselito coincide con el periodo en que el artista realiza una residencia en Mérida, como maestro invitado de la Escuela Superior de las Artes de Yucatán.
Durante este tiempo de residencia, Saúl ha realizado también una obra que “reconstruye” el mural de Diego Rivera que se destruyó en el Rockefeller Center de Nueva York. Esta pieza será presentada en el Museo Anahuacalli dentro del proyecto colectivo llamado El elefante negro, con la participación de los artistas Fernando García Correa, Álvaro Castillo y Diego Pérez. Por otra parte, Villa realizará una obra para La Clínica, nuevo espacio de arte contemporáneo privado que será inaugurado en Mérida en enero próximo. En ambos casos se trata de murales desmontables, como rompecabezas, formados por pequeños cuadros de papel que se guardan en una pequeña caja de madera.
"Los foros los hace uno, los hacen los artistas y pasan de moda, unos se vuelven muy importantes mientras que otros no, es la naturaleza del arte", declara Villa, quien demuestra a través de esta intensa residencia en Yucatán que el trabajo es el elemento indispensable para que las propuestas artísticas surjan y se generen proyectos de difusión.