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FRANCISCO PAZ / Remembranzas / pintura
Axis Mundi Galería / México, D.F.
del 24 de septiembre al 24 de octubre de 2008
inauguración: miércoles 24 de septiembre de 2008; 20:00 hrs.
 
© FRANCISCO PAZ: San Jorge y el dragón, 2008
© FRANCISCO PAZ: San Jorge y el dragón, 2008 / óleo/ tela / 20 x 20 cm.
AXIS MUNDI GALERÍA
blvd. manuel ávila camacho #37; piso 8
col. lomas de chapultepec; méxico, d.f.
tel. +52 (55) 5281 1246

lunes a viernes: 10:00-18:00 hrs.
sábados: 11:00-15:00 hrs.
entrada libre
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REMEMBRANZAS
Francisco Paz, detrás del estudio del artista
 
Ivan Leroy, curador
 
Perversión hasta los límites de la negación de las rutas académicas, paradoja que se entiende si le otorgamos el calificativo de "académico" a lo que en la mayoría de los centros de poder de la enseñanza de arte en México se define como corporativo. Reflejo mecánico y por ende irreflexivo de las tendencias foráneas subsumidas en la elocuencia de lo frívolo. Francisco Paz es perverso entonces, bajo tal paradigma del enterramiento de la anatomía, la perspectiva, la composición, las zonas áureas y demás ocios hueros, casi muertos, del Renacimiento. Perverso en el sentido lacaniano que reivindicamos.
 
El artista egresa como Licenciado en Pintura en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda" (INBA). Concluye la Maestría en Comunicación y Lenguajes Visuales, se encamina a la experiencia docente; imparte cursos sobre: Dibujo y Composición, Figura Humana, Grabado en Metal, Pintura, Artes Plásticas, Historia del Arte. ¿No suena esto perverso en una temporada que se presume "tan" conceptual? Si lo perverso no es sólo simple aberración de lo erótico para el interdicto social y más bien pone en juego la fijación de nuestros goces en objetos imaginarios desde el deseo consciente de nuestras faltas, es imperioso un arte perverso menos castrado y más receptivo a nuestros deseos. Nadie más consciente de nuestras faltas que el artista comprometido con su tiempo. ¿Alguien más consciente del cuerpo que el artista para revelar sus posibles dimensiones inimaginadas?
 
Francisco Paz establece, al igual que varios de los artistas mexicanos figurativos que le apuestan a la representación como contenido concreto de un acto del pensamiento, una relación particular con la ley, que es, a su manera, una relación particular con el cuerpo, donde la trasgresión es regla por excelencia. La ley hoy es trasgresión, pero trasgresión regulada, tan común en muchos creadores que terminan por evadir la propia creación somatizándola. Dicho de otro modo, la ley se ha dado a la tarea de convocar a los artistas como representantes de lo representativo; cuando otros han elegido asumirse como representantes de la representación. En este sentido, la obra de Francisco Paz desea representar sus deseos como si los respetara; porque son su código. Perverso porque en su ley prima su deseo.
 
Si el objeto estético está condenado a relacionarse con el otro, observamos al menos tres modos de operar la creación de óleos de Paz. Uno que sirve a la satisfacción, otro al saber, en el cual no hay zozobra y otro, al servicio de su voluntad de goce.
 
No hay significante que valga. El artista viene a nombrar lo que somos porque sabe lo que nos falta, se sabe incompleto porque se sabe habitante del Otro. Se llama Ticiano, Caravagio, Tintoretto, Lucian Freud, Corzas, Rembrandt y se sufre colectivo, múltiple, escuela veneciana, multiplicado, diseminado, inseminado inseminador de la mirada abierta, receptiva...
 
¿Y qué hace Paz-perverso-artista-niño cuando elige tema, técnica, dimensión, soporte, paleta cromática, elementos compositivos, etcétera, etcétera, sino comprometerse y responder a la parte imprescindible de la realidad inconmensurable que habitará el lienzo -como cuerpo- que seguramente será renegado, pero habitado y habitable por la única certeza, comprobada, de la realidad, de la que podemos ser testigos: el objeto estético.
 
Galería Axis Mundi entrega a la consideración crítica de su público una muestra, o debemos decir, encuadre fetichista, de la obra reciente de Francisco Paz donde la estrategia significativa de lo expuesto resulta un juego de representaciones de la representación; donde la exégesis de la cotidianidad resulta una consagración hierática del viejo estudio del artista, y en donde el encuadre -exclusión aparentemente involuntaria del resto del todo- conforma una relectura vidente de lo desapercibido, sin otro oficio ni beneficio, que el de ofrendar goce a nuestros deseos en los espejos que son las obras en que nos miramos ilusamente completos.
 
© FRANCISCO PAZ: El rapto de Europa III, 2006
© FRANCISCO PAZ: El rapto de Europa III, 2006 / óleo/ tela / 120 x 150 cm.
 
 
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