Henrik Håkansson (Helsingborg, Suecia, 1968) realiza registros fotográficos, sonoros y en video sobre diversos procesos de la vida de especies animales y vegetales, cuya narrativa es diferente a aquellas que hacen de la naturaleza un espectáculo magistralmente editado. El artista documenta y presenta sus observaciones en tiempo real para destacar que la vida en ambientes recónditos está lejos de constituir una actividad frenética.
Para la integración de su universo artístico Håkansson se auxilia de artefactos y métodos empleados por investigadores, y se refiriere tanto al desarrollo tecnológico de herramientas que crean las condiciones ideales para que los especialistas observen el comportamiento de ciertas especies como a las características estéticas de dichos objetos.
La ambición de sus proyectos -explica Tatiana Cuevas, comisaria de la primera exposición del artista en México y en América Latina- combina los intereses del biólogo, el antropólogo y el artista, y recuerda a los viajeros decimonónicos que documentaron las riquezas naturales y culturales de los entonces misteriosos parajes.
Henrik Håkansson. Novelas de la selva presenta los resultados de los registros que el artista obtuviera en febrero y marzo de 2008 durante su estancia en las reservas de la biosfera Montes Azules, El Triunfo y Mariposa Monarca, con el apoyo de Natura y Ecosistemas Mexicanos, organización no gubernamental, y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. A estos lugares llevó cámaras fotográficas y de video así como equipo de grabación de audio, entre otras herramientas, para retratar a los moradores de estas áreas naturales protegidas.
En este sentido, apunta la comisaria asociada del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, la muestra puede considerarse una versión análoga a una de aquellas “novelas de la selva” que, como nuevo género literario, cultivaron escritores latinoamericanos durante los años 20 del siglo pasado. La presentación de los materiales obtenidos por Håkansson funciona como un diario de las experiencias del artista, que enfatiza la relación entre hora, fecha y espacio ya que menciona constantemente el momento preciso en que fue realizado cada uno de estos registros.
A lo largo de la Sala A del Museo Tamayo, el público encontrará una selección de estos registros como si se tratara de una serie de tomas o grabaciones de prueba combinadas con imágenes de las locaciones donde se desarrollaron los proyectos, dando pie para entenderlos como fragmentos de una secuencia cinematográfica o novelística completa, considera Tatiana Cuevas.
Por un lado, la exposición integra las fotografías y los videos obtenidos durante cuatro semanas por 12 cámaras colocadas por el artista en distintos puntos de la zona sur de la selva Lacandona. Estas imágenes comparten la incertidumbre de un observador dedicado, así como las gratas sorpresas de su tarea. La serie de eventos, protagonizados por tapires, jabalíes, venados, yaguarundis, un jaguar y diversas aves, se muestra metódicamente organizada en varias vitrinas, al lado del equipo con el que se obtuvieron los registros, la imagen del lugar donde fueron localizados y sus coordenadas.
El artista también reproduce la imagen del vuelo de las mariposas Monarca o bien el sonido del aleteo de miles de ellas. El delicado lepidóptero se convierte en estrella de la pantalla grande, mientras que las grabaciones de sonidos ambientales -tanto de las mariposas Monarca como de la selva Lacandona- son reproducidas mediante un avanzado sistema de audio dentro de salas asépticas y vacías. Estos medios generan una experiencia auditiva peculiar, estima la curadora. Sin embargo, la insistente mención del momento de su registro ubica al fenómeno en un tiempo y lugar precisos, dialogando así con las inconsistencias de la percepción.
De acuerdo con Tatiana Cuevas, Håkansson utiliza la proyección cinematográfica o bocinas propias de un concierto de rock como vehículos para ofrecer una visión de la vida que excede las experiencias humanas cotidianas. La conjunción de estas estrategias y los rigurosos métodos de observación empleados por el artista dan como resultado una imagen de la naturaleza alejada de todo sensacionalismo, sin que carezcan por ello de humor o drama propios. El énfasis en la temporalidad y localización de cada registro da cuenta de ese mundo como una vida paralela a la nuestra, extraña quizás a nuestros intereses inmediatos, señala la curadora.