PROYECTO BICENTENARIO
Victoria Narro
El proyecto Bicentenario comenzó como una propuesta de reflexión sobre la significación de los doscientos años de Independencia en nuestros días: el artista, Miguel Rodríguez Sepúlveda, plantea, en el devenir natural de su trabajo, la posibilidad de trabajar con los símbolos nacionales y su desgaste. A partir de una metáfora relativamente sencilla equipara la construcción de la identidad nacional a un sistema simbólico, es decir, es el símbolo el que representa la identidad y el sentir de la población que se identifica con la nación y su proyecto, México. Con base en esta premisa introduce el concepto de fricción, relacionado a la idea del paso del tiempo, que indudablemente transforma nuestros símbolos, al igual que nuestras realidades. Pero, suponiendo que un objeto permaneciera el lapso de los doscientos años, habría que hablar de su desgaste y en algunos casos de su desaparición.
La obra que compone el proyecto está ligada a la búsqueda personal de Rodríguez Sepúlveda por entender o trasladar los principios de las leyes newtonianas al contexto social, colocando el principio de entropía en el centro como parte de la problematización. Es decir: ¿Qué sucede cuando alguien trabaja dentro de un sistema que no es capaz de transformar o absorber su energía y aprovecharla para beneficio del sistema? Según el principio de la entropía el trabajo (o energía) que no sea recibido por el sistema en el que sucede se pierde en el ambiente, pues no podrá ser transferida o absorbida por otro sistema.
Rodríguez Sepúlveda percibe que en nuestra sociedad prevalece una sensación de pérdida exacerbada (principio de entropía), que a pesar del trabajo y el esfuerzo que los individuos invierten dentro de sus comunidades esto no se traduce en ningún beneficio, bien material, o satisfacción comunitaria de mejoría. Tal razonamiento no tiene que ver exclusivamente con la acción (trabajo) y remuneración de la comunidad, sino que también plantea que la pérdida de la energía que implica el esfuerzo de la comunidad para un bienestar, que no se transforma en nada concreto, provoca la disolución y tensión en los lazos sociales. La falta de eficiencia de los sistemas políticos, sus instituciones públicas, la burocracia, la corrupción y sobre todo la falta de una meta consensuada en la que valga la pena invertir la energía del esfuerzo y del trabajo común, produce mucha irritación y descontento, que en el mejor de los casos genera una resistencia pasiva al sistema mismo. En estos términos tenemos que reconocer que si se tratara de una máquina se le habría desechado por su inutilidad. Sin embargo, a pesar de este desgaste, nuestras sociedades siguen recargando de sentido los símbolos con los que históricamente nos hemos identificado como individuos y como país.
El problema es complejo y tiene muchas caras, muchas formas de abordarlo. Este proyecto intenta, más que dar una explicación por medio de la obra, acercarse a las celebraciones desde un ánimo que problematice y ofrezca una forma distinta de abordar el significado posible de la lucha por la Independencia y la Revolución.