Heny Steinberg Las pinturas recientes de Heny Steinberg llevan a cabo una investigación espacial. Buscan, compartimentando y organizando la bidimensión, valorar los territorios que habitamos tanto desde su vaciedad como desde los gestos que las intervienen. Parece extraña su insistencia por mostrarnos enormes desiertos en momentos donde nos hemos acostumbrado a la saturación territorial y al dilema de la paulatina desaparición de espacios libres en las ciudades, pero la paradoja urbana estriba en que frente a la aparente congestión del espacio existe un vaciamiento del mismo. Del mismo modo que el principio de mu (vacío/nada) del budismo zen nos propone vaciarnos para convertirnos en cuencos por donde habrá de fluir y reverberar el mundo, las planicies/contenedores de Steinberg, sin edilicia o mobiliario, nos facilitan la observación de los procesos de roturación del vacío. Las lucubraciones territoriales de Steinberg descubren la sujeción entre lo lleno y lo vacío así como la complejidad y diversidad de estrategias imaginadas para la apropiación cultural del espacio. Helena González Graf En sus óleos Helena se enfrenta a la superficie blanca con espasmódicos y espontáneos impulsos que arrastran una y otra vez los trazos de color permitiendo siempre la incidencia de la intuición y el albedrío estético para transformar el ritmo y la dirección de la impronta y transmutar el fraseo reiterativo de una narración plástica. Pero el procedimiento no termina ahí. Tras aplicar las capas de pintura necesarias para cubrir el soporte, la pintora procede a emborronar algunos tramos con un método similar al que utilizó para aplicar el color. Con trementina y la ayuda de una estopa barre espontánea y mecánicamente los colores aplicados logrando eliminar parcialmente evidencias cromáticas y expresivas. Pero al mismo tiempo que suprime evidencia crea otra nueva. Un sin fin de nuevos matices, planos, veladuras e intersticios aparecen en la superficie para incidir en la construcción del sentido. Su verdadero móvil creativo es la transición cromática. Todos los recursos mencionados están puestos al servicio de la exploración cuasi científica de las migraciones entre colores. Sus series del azul al violeta, del azul al púrpura en la pintura, y del índigo al rojo, del rojo al magenta y del violeta al púrpura en sus monotipos, buscan obsesivamente examinar el recorrido y el momento preciso en el que un color deja de ser el mismo para convertirse en otra cosa. La exploración de Helena busca agotarse en experimentos de laboratorio a sabiendas de que no habrá de encontrar una respuesta unívoca ni muestrear todas las pulsiones que atraviesan mente y mano. Su trabajo se convierte así, en un archivo de variables. |